Gracias bosque
-cosquilla de mi infancia-
Gracias madera
-madurez de mi infancia-
Gracias libro
-sueño de mi infancia-
Gracias palabra
-silencio de mi infancia-
Gracias familia
-infancia de mi infancia-
Gracias
por esta infancia
y este agujero
blanco.
Felipe Bollaín
lunes, 30 de marzo de 2009
domingo, 29 de marzo de 2009
Acción de Gracias
Hoy de nuevo
he abierto las ventanas
he mirado
y aún sigue el color.
Nota:Gracias David(por fin decidí el título)
he abierto las ventanas
he mirado
y aún sigue el color.
Nota:Gracias David(por fin decidí el título)
Donde los amantes se juran envejecer
El punto exacto
en el que la tierra cede
y uno flota
o camina sobre el agua.
Donde todos los caminos
llevan a la playa.
Donde los unicornios.
Donde la luz traza
arpas invisibles.
Donde dos se encuentran
y nadie sabe
si es el fin del mundo
o el comienzo de la piel.
Borja.
(nota: el título es un verso de Martín Lucía)
en el que la tierra cede
y uno flota
o camina sobre el agua.
Donde todos los caminos
llevan a la playa.
Donde los unicornios.
Donde la luz traza
arpas invisibles.
Donde dos se encuentran
y nadie sabe
si es el fin del mundo
o el comienzo de la piel.
Borja.
(nota: el título es un verso de Martín Lucía)
viernes, 6 de marzo de 2009
SÓLO QUIERO SER AMÁNDOTE
Si algún día
no siento escalofríos al amarte
me vestiré de luto
apagaré mis ojos
iré a llorar a los muros del silencio
me volveré dócil para lo pasajero
seré gaviota inútil para volar.
Si algún día
no te siento
coronaré mi dolor con tu recuerdo
sellaré mis labios
y los entregaré a cualquier postor -ya no los quiero-
no quiero ser de otra manera
que no sea amándote
no quiero heredarme
de ninguna de las formas
si no es amándote.
Me has herido de muerte -sólo de ti depende salvarme-
si te vas
perderé la vida
seré inútil para la sonrisa
la locura me habitará.
Dime que me quieres
dime que me amas
dime que por mi pierdes el aliento
dime -aunque no sea cierto-
que sin mi
no existe la aurora
dime -como yo te lo digo-
que sólo quiero ser amándote.
Lucía
no siento escalofríos al amarte
me vestiré de luto
apagaré mis ojos
iré a llorar a los muros del silencio
me volveré dócil para lo pasajero
seré gaviota inútil para volar.
Si algún día
no te siento
coronaré mi dolor con tu recuerdo
sellaré mis labios
y los entregaré a cualquier postor -ya no los quiero-
no quiero ser de otra manera
que no sea amándote
no quiero heredarme
de ninguna de las formas
si no es amándote.
Me has herido de muerte -sólo de ti depende salvarme-
si te vas
perderé la vida
seré inútil para la sonrisa
la locura me habitará.
Dime que me quieres
dime que me amas
dime que por mi pierdes el aliento
dime -aunque no sea cierto-
que sin mi
no existe la aurora
dime -como yo te lo digo-
que sólo quiero ser amándote.
Lucía
AQUELLA NOCHE EN QUE LA VIDA SE EMPEÑÓ EN ENSEÑARNOS ALGUNAS COSAS.
Diego se iba a la mili, e íbamos a celebrarlo en una noche que prometía ser inolvidable. A su manera lo fue, aunque no hicimos nada que no se hiciera en cualquiera despedida de este tipo, y que, para no agobiar al lector, podríamos resumir en esa máxima existencialista de sexo, droga y rock and roll.
Al terminar la noche todos hicimos un juramento sagrado, que lo que pasó, allí se quedaba. Algunos tenían novias y mejor no contar mucho.
Emilio, que se pasó toda la noche hablando de su ex- (incluso antes de estar borracho, lo que ya nos hizo sospechar de su salud mental) fue quien rompió el juramento; le sirvió para reconciliarse con su ex-, que ahora volvía a ser su novia. En cambio, a los demás les sirvió para discutir con sus novias, que estaban a un paso de ser sus exs. Al final, éstos salvaron la situación culpando, sin ningún reparo, a los que no teníamos novias, que fuimos estigmatizados.
Aquella noche que prometía ser una noche de juerga, de esas que, incansablemente, se vuelven a recordar cada vez que en el azaroso ir y venir de la vida te vuelves a encontrar con los viejos amigos; se había convertido en una noche de revelación, la vida se propuso enseñarnos el valor de grandes palabras, como Amistad, Lealtad, Miseria, Cobardía, Egoísmo, Traición...
Y fue a enseñárnoslo precisamente esa noche, que estábamos todos pedos; aunque quizás fuera la mejor porque, igual que los borrachos dicen siempre la verdad, también es probable que sean de los pocos preparados para verla sin asustarse demasiado.
Cecilio Escudero
Al terminar la noche todos hicimos un juramento sagrado, que lo que pasó, allí se quedaba. Algunos tenían novias y mejor no contar mucho.
Emilio, que se pasó toda la noche hablando de su ex- (incluso antes de estar borracho, lo que ya nos hizo sospechar de su salud mental) fue quien rompió el juramento; le sirvió para reconciliarse con su ex-, que ahora volvía a ser su novia. En cambio, a los demás les sirvió para discutir con sus novias, que estaban a un paso de ser sus exs. Al final, éstos salvaron la situación culpando, sin ningún reparo, a los que no teníamos novias, que fuimos estigmatizados.
Aquella noche que prometía ser una noche de juerga, de esas que, incansablemente, se vuelven a recordar cada vez que en el azaroso ir y venir de la vida te vuelves a encontrar con los viejos amigos; se había convertido en una noche de revelación, la vida se propuso enseñarnos el valor de grandes palabras, como Amistad, Lealtad, Miseria, Cobardía, Egoísmo, Traición...
Y fue a enseñárnoslo precisamente esa noche, que estábamos todos pedos; aunque quizás fuera la mejor porque, igual que los borrachos dicen siempre la verdad, también es probable que sean de los pocos preparados para verla sin asustarse demasiado.
Cecilio Escudero
lunes, 16 de febrero de 2009
Te prometo la frontera
Te prometo
el aire caliente
entre los dedos,
toda la arena
que te quepa
en los bolsillos.
Te prometo una casa
de la que sólo existen
trazos en la tierra,
una casa
que no es mía
y no es de nadie.
Te prometo nombres nuevos,
como pólvora o
lindes del mar.
Te prometo que cada noche
ladrarán los perros.
Te prometo la frontera,
la vida de una gacela
a las puertas de la muerte.
Te prometo un juego
que se acaba.
Te prometo lluvias.
Te prometo el frío,
el viento,
la intemperie.
Borja
el aire caliente
entre los dedos,
toda la arena
que te quepa
en los bolsillos.
Te prometo una casa
de la que sólo existen
trazos en la tierra,
una casa
que no es mía
y no es de nadie.
Te prometo nombres nuevos,
como pólvora o
lindes del mar.
Te prometo que cada noche
ladrarán los perros.
Te prometo la frontera,
la vida de una gacela
a las puertas de la muerte.
Te prometo un juego
que se acaba.
Te prometo lluvias.
Te prometo el frío,
el viento,
la intemperie.
Borja
miércoles, 4 de febrero de 2009
Él le preguntó: ¿Qué haremos con el tiempo?
ella le contestó segura:
llegar al futuro con las manos cargadas de sueños
para vencer la desolación.
Libertad
Quise hacerme con tu patria
llevarte de la mano
a los lugares comunes
quise incluirte
entre los amores estándar
y en la propiedad privada
pero tú
eres salvaje
transitas sólo por las laderas de las montañas
por el filo de la espada
eres resbaladizo
como el vino en mi garganta.
Tú eres -a mi pesar-
de los que cada día
le dan la vuelta al mundo
de los que conceden el honor
de volverlo todo del revés.
Lucía
ella le contestó segura:
llegar al futuro con las manos cargadas de sueños
para vencer la desolación.
Libertad
Quise hacerme con tu patria
llevarte de la mano
a los lugares comunes
quise incluirte
entre los amores estándar
y en la propiedad privada
pero tú
eres salvaje
transitas sólo por las laderas de las montañas
por el filo de la espada
eres resbaladizo
como el vino en mi garganta.
Tú eres -a mi pesar-
de los que cada día
le dan la vuelta al mundo
de los que conceden el honor
de volverlo todo del revés.
Lucía
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